Soneto 19
Te rindo, amada mía, mi tributo,
cuando comienza el día a alborear,
mis pasos van puliendo, al caminar,
lo que mi despertar me inspiró en bruto.
Así vivo, querida, yo mi luto,
dedicado a cantarte y a soñar;
lo hago de este modo, al despertar,
después sigues en mí, en cada minuto.
Se tejen, sí mis versos caminando,
pues en la vida todo se va haciendo,
sin reposar jamás, perseverando,
dejando que la vida vaya urdiendo,
lo que nosotros vamos cultivando,
sin pausa nuestros sueños construyendo.
(sábado, 1 de Octubre 2005; en Santander)
Advertisement
