Todos los iberos son bebedores de agua a pesar de ser los más ricos de entre los pueblos, pues poseen mucha plata y oro; comen una sola vez al día por pura avaricia, al mismo tiempo que se visten con ropa muy cara. Fue Filarko quien escribió estas palabras hace 2300 años, ilustrándonos doblemente, por una parte respecto a la idiosincrasia de los antiguos habitantes de Hiberia y por otra respecto al desconocimiento con el que ya desde la antigüedad se han juzgado las cosas de España. Por ignorancia o, lo que es mucho peor, por mala fe…
Sus riquezas minerales y su gusto por los ropajes suntuosos les acreditaba como pueblo industrioso y rico, en tanto que su austeridad en la comida les distinguía como pueblo antiguo y sabio. Porque pocas cosas revelan mejor la sabiduría de las personas que sus hábitos alimenticios. Precisamente porque sobriedad es sinómino de longevidad…
PNAS. Estudios en antropoides y ratones… resulta que con una reducción de hasta un 30% en el consumo de calorías, la vida se prolonga de manera considerable…
La necesidad de mantener un riego sanguíneo lo más fluido posible, por imperativos de mi corazón, me ha llevado no sólo a ser un impenitente bebedor de agua sino también a investigar la forma de alimentación más apropiada para conseguir ese desiderátum de tener una sangre fluida y unos niveles óptimos de tensión arterial. Un objetivo que reduce a la mínima expresión los riesgos de padecer accidentes cardiovasculares, consecuencia de la formación de trombos en el torrente circulatorio… Le ahorro al lector el largo relato de mi periplo nutricional, queriendo centrarme en el punto que considero más novedoso, si no revolucionario, del mismo… mi instinto fue conduciéndome hasta la conclusión de que la panacea que yo buscaba para mi dieta se encontraba no sólo en los cereales sin gluten que como en forma de papillas, sino en las patatas.
Primera deducción a la que no tardaría en seguir otra: el agua sin sal resultante del hervido de las patatas es la más extraordinaria y aséptica agua mineral que pueda encontrarse en el mercado, al tiempo que la mejor receta para conseguir esa fluidez en la sangre que constituye el mejor aliado para combatir uno de los peores males de nuestra época: la hipertensión… El agua de las patatas ha obrado milagros en algunas mujeres de mi entorno familiar que, por iniciativa propia, han probado este asequible e inocuo remedio… nada más alejado de mi intención y de mi talante que el querer ejercer de curandero… somos, esencialmente, agua… +más
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