Afrodita Abra, Abril, Ebro, Eva… todos estos nombres son deformaciones de una voz más antigua, Albarilla, relacionada con el principio de los tiempos. De ahí el castellano alba, comienzo. O su paralelo griego Alpha. O el euskera, al(b)artze, umbral. O, por supuesto, el origen de todos nuestros Peña Alba, Villa Alba, Villa Albilla, Piedra Alba, Torre Alba, Monte Albo, Monte Albán, Albericia, Albacete, Albarracín…
La historia que paso ya relatar, por vez primera, es una historia concebible sólo en un país culturalmente tercermundista… Primer semestre 1990, macizo Adamanda o de La Demanda… posee una nutrida familia de lugares designados con el topónimo Alba… escogí el nombre Peña Alba, habiendo realizado en él la primera excavación que he efectuado en mi vida… el hallazgo de una escultura primitivísima de un metro de altura y que representa a un ser difícil de identificar pero, en cualquier caso, claramente antropomorfo… una antigua diosa, una esfinge… su antigüedad, todo apuntaba a que fuera anterior a la última glaciación… fue incluido en el programa ¡Viva la Ciencia! Que dirigía Manuel Toharia… la noticia desató la inquina de tres arqueólogos riojanos que, sin ver las pruebas, dictaminaron que habían sido modelados… ¡Por la erosión! convirtiendo un tema arqueológico en uno político… por mor del dinero de las excavaciones. +más
Archivado bajo: Arqueología, De los Nombres de Cantabria (Diario Alerta), Mitología - Religión, Origen lengua, Toponimia